2 Chronicles 34

En la lectura de hoy:

El reino de Josías; el libro de la Ley de Dios fue encontrado; la derrota de Jerusalén; el cautiverio de Judá; el decreto de Ciro para reconstruir el templo

Uno de los mayores honores atribuidos a un rey fue dado a Josías, quien « . . . hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda. . . . (Y) leyó a oídos de ellos todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová» (II de Crónicas 34:2,30).

Pero los últimos cuatro reyes de Judá — Joacaz, Joacim, Joaquín, y Sedequías — fueron todos malvados, y llevaron a la nación en un camino de descenso moral, político, y espiritual, con un final desastroso. Durante los once años de su reino (36:11), Sedequías (también llamado Matanías), el hijo más joven de Josías, «hizo lo malo ante los ojos de Jehová su Dios» (36:12), y se rebeló contra el dominio de Babilonia porque pensaba que tenía el apoyo de Egipto. Esta vez el Señor dejó a los israelitas en su propia ruina. Nabucodonosor no tuvo misericordia y sitió a Jerusalén « . . . hasta que no hubo pan para el pueblo de la tierra» (II de Reyes 25:3). Los horrores de este pueblo que se moría de hambre por defender a Jerusalén están registrados en el libro de Lamentaciones 2:19; 4:3-10 y Ezequiel 5:10.

Los soldados de Nabucodonosor finalmente entraron por los muros del norte de la ciudad y sin misericordia mataron de igual manera a los jóvenes como a los ancianos. Entonces « . . . quemaron la casa de Dios, y rompieron el muro de Jerusalén, y consumieron a fuego todos sus palacios, y destruyeron todos sus objetos deseables» (II de Crónicas 36:17-19; II de Reyes 25:4-11; Jeremías 52:5-23).

Casi todos los que escaparon la mortandad fueron llevados como esclavos al exilio en Babilonia (II de Crónicas 36:20-21).

Por Su gran amor para con Israel y Su pacto con Abraham, Isaac, Jacob, y David, el Señor le dio una preciosa promesa al pueblo judío que su cumplimiento se está rapidamente acercando hoy en día. Muy pronto ellos van a reconocer a Jesucristo el Nazareno como su Mesías. «Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio . . . que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. Y este será Mi pacto con ellos, cuando Yo quite sus pecados» (Romanos 11:25-27).

Pensamiento para hoy:

¿Pueden otras personas confiar en lo que usted dice?

Lectura opcional:

II de Corintios 2

Versículo de la semana para aprender de memoria: I de Timoteo 1:17