Lea John 9

En la lectura de hoy:

La sanidad del hombre que nació ciego; Jesús el Buen Pastor; los líderes religiosos desean apedrear a Jesús

Los líderes religiosos en Israel eran considerados los pastores de Israel; pero ellos eran falsos, sirviéndose a sí mismos, tal y como Ezequiel predijo: «¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños?» (Ezequiel 34:2). Ezequiel entonces reveló al Pastor Verdadero, diciendo: «levantaré sobre ellas (las ovejas) a un pastor, y él las apacentará; a Mi siervo David . . . Yo Jehová les seré por Dios, y Mi siervo David príncipe en medio de ellos. . . . Y estableceré con ellos pacto de paz» (34:23-25).

Jesús se identificó a Sí mismo con la profecía de Ezequiel cuando Él dijo: «Yo soy el Buen Pastor; el Buen Pastor Su vida da por las ovejas. Mas el asalariado . . . ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. . . . Yo soy el Buen Pastor; y conozco Mis ovejas, y las Mías Me conocen, así como el Padre Me conoce, y Yo conozco al Padre; y pongo Mi vida por las ovejas» (Juan 10:11-15).

Una de las características que distinguen al creyente es cuando él o ella reconoce la necesidad de tener la dirección y sentir el deseo de seguir al Buen Pastor. «(Y) las ovejas Le siguen, porque conocen Su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños» (10:4-5).

El Espíritu Santo guio al apóstol Pablo a escribir: «Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el Gran Pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis Su voluntad, haciendo Él en vosotros lo que es agradable delante de Él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos» (Hebreos 13:20-21).

Jesucristo también nos dice: «Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de Mi mano. Mi Padre que Me las dio, es mayor que todos» (Juan 10:28-29). Aquí Jesús se revela a Sí mismo como igual y coeterno con Dios el Padre. Es una gran consolación saber y estar seguro que tenemos a Jesús — el Buen Pastor cuidando por nosotros.

El apóstol Pedro nos predijo: «Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores (Jesucristo), vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria» (I de Pedro 5:4).

Pensamiento para hoy:

Los creyentes, como las ovejas, necesitan vivir cerca del Pastor para estar protegidos de los engaños del mundo.

Versículo de la semana para aprender de memoria: Tito 3:3