2 Kings 11

En la lectura de hoy:

El reino de Atalía; los descendientes de David son asesinados; Joás es hecho rey y repara el templo; la adoración es restaurada; el reino malvado de Joacaz

Cuando Atalía, la hija de Acab y Jezabel, recibió el mensaje que su hijo, el rey Ocazías, había muerto, ella se apoderó del trono de Judá, y se nombró reina. Para estar segura de que nadie iba a quitarle el trono, mató despiadosamente a todos sus nietos. Ella pensó también que había destruido a todos los descendientes de David (II de Reyes 11:1; II de Crónicas 22:10).

Sin embargo, Dios intervino y salvó al niño Joás, de un año de edad, la única conexión al linaje y dinastía de David y al linaje de Jesucristo (II de Reyes 11:1-3; II de Crónicas 22:11-22). «Pero Josaba hija del rey Joram . . . lo ocultó de Atalía . . . Y estuvo con ella escondido en la casa de Jehová seis años; y Atalía fue reina sobre el país» (II de Reyes 11:2-3).

Joás estuvo bajo el cuidado de Joiada el sumo sacerdote. Pero cuando Joás tenía como siete años de edad: «Sacando luego Joiada al hijo del rey, le puso la corona y el testimonio, y le hicieron rey ungiéndole; y batiendo las manos dijeron: ¡Viva el rey!» (11:12). El estruendo del pueblo llegó a los oídos de Atalía, la cual llegó corriendo al atrio del templo, y pudo oír a Joiada, el sumo sacerdote, decirle a su guardia que la ejecutaran. «Entonces Joiada hizo pacto entre Jehová y el rey y el pueblo, que serían pueblo de Jehová; y asimismo entre el rey y el pueblo . . . » (11:17-18).

«Y Joás hizo lo recto ante los ojos de Jehová todo el tiempo que le dirigió el sacerdote Joiada» (12:2; II de Crónicas 24:2). Sin embargo, «Muerto Joiada, vinieron los príncipes de Judá y ofrecieron obediencia al rey; y el rey los oyó. Y desampararon la casa de Jehová el Dios de sus padres, y sirvieron a los símbolos de Asera y a las imágenes esculpidas. Entonces la ira de Dios vino sobre Judá y Jerusalén por este su pecado. Y les envió profetas para que los volviesen a Jehová, los cuales les amonestaron; mas ellos no los escucharon (24:17-19). « . . . Y se levantaron sus siervos, y conspiraron en conjuración, y mataron a Joás en la casa de Milo, cuando descendía él a Sila» (II de Reyes 12:20). Este relato de Joás ilustra que cuando ponemos a un lado la Palabra de Dios los resultados de las miserias siempre son muchos. Los malvados siempre vienen « . . . con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos» (II de Tesalonicenses 2:10).

Pensamiento para hoy:

Gran privilegio tenemos en poder confiar en Dios para que Él nos guíe.

Lectura opcional: Romanos 8

Versículo de la semana para aprender de memoria: Juan 13:35