Lea Matthew 12

En la lectura de hoy:

Jesús, el Señor del día de reposo; la controversia con los fariseos; el pecado imperdonable; la muerte y la resurrección de Cristo es predicha; Su verdadera familia

Jesús fue confrontado por los fariseos quienes estaban criticando a Sus discípulos al decir: «He aquí Tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo» (Mateo 12:2). Jesús les respondió: «Pues os digo que Uno mayor que el templo está aquí. Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes; porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo» (12:6-8). El sistema de adoración en el Antiguo Testamento era una sombra de la vida y el ministerio de Jesucristo y también de Su iglesia. Dios le mandó a Israel de guardar el último día de la semana, el día de reposo, como un día de descanso para conmemorar que «en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra» (Éxodo 20:9-11).

El día de reposo, tanto como todos los otros días de adoración de los judíos, los cuales eran también días de reposo o santas convocaciones, «todo lo cual es sombra de lo que ha de venir» (Colosenses 2:17). La iglesia apostólica reconocía esto y, en conmemoración a la resurrección de Cristo, vemos que en «(el) primer día de la semana, (se reunían) los discípulos para partir el pan» (Hechos 20:7). Unos años después, el Apóstol Pablo fue guiado a escribir: «Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas» (I de Corintios 16:2).

Casi todos los creyentes se congregan para adorar al Señor Jesucristo el primer día de la semana. Jesús resucitó de entre los muertos «el primer día de la semana» (Marcos 16:9). De esta forma, le honramos como el Señor de nuestras vidas al poner a Jesús en primer lugar cada semana. El día de reposo tiene su contraparte en el nuevo pacto: «para que en todo tenga (Jesucristo) la preeminencia (el primer lugar). . . . Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir» (Colosenses 1:18; 2:16-17).

La Pascua, que conmemoraba la libertad de Israel de la esclavitud en Egipto, fue reemplazada durante la última Pascua de Cristo, cuando Él mismo estableció la Cena del Señor. Mientras que Jesús y Sus apóstoles estaban comiendo los alimentos que representaban la Pascua, «tomó Jesús el pan, y bendijo (dándole gracias a Dios), y lo partió, y dio a Sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es Mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es Mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados» (Mateo 26:26-28).

Pensamiento para hoy:

«El temor de Jehová es el principio de la sabiduría» (Proverbios 9:10).

Versículo de la semana para aprender de memoria: Mateo 7:1