Isaiah 27

En la lectura de hoy:

El juicio de Efraín; el aviso a Jerusalén; Israel es reprendido por su alianza con Egipto; el destino futuro es asegurado

El magnífico y bello reino del norte de Israel estaba gozándose de una gran prosperidad cuando el Señor guio a Isaías a profetizar su cautiverio por Asiria, él proclamó: «¡Ay de la corona de soberbia de los ebrios de Efraín, y de la flor caduca de la hermosura de su gloria, que está sobre la cabeza del valle fértil de los aturdidos del vino! He aquí, Jehová tiene uno que es fuerte y poderoso; como turbión de granizo y como torbellino trastornador, como ímpetu de recias aguas que inundan, con fuerza derriba a tierra. Con los pies será pisoteada la corona de soberbia de los ebrios de Efraín» (Isaías 28:1-3).

El pueblo de Samaria, la capital del reino mayor y más fuerte del norte, estaban gozándose del lujo de tener casas de verano y de invierno, palacios de marfil, y muchos jardines grandiosos. Ellos estaban contentos en su abundancia y se negaban a oír el profeta del Señor. Con un corazón doloroso, Isaías les avisó que todo eso sería pronto destruido porque ellos habían rechazado la Palabra de Dios y se habían vuelto a los ídolos.

La «hermosura» de Samaria se compara a una «flor caduca» (poco durable); pero aun más horrible fue lo que el profeta predijo: «Con los pies será pisoteada la corona de soberbia de los ebrios de Efraín» — sin ningún poder para sobrellevar la ferocidad y la crueldad del ejército de Asiria. Tal y como casi toda la gente mundana de hoy en día, ellos no pensaban que el juicio de Dios iba a venir sobre ellos.

Isaías clamó al pueblo para venir a arrepentirse de sus pecados, a volver al Señor, y a ser obedientes a Su Palabra.

Los tiempos y las circunstancias han cambiado hoy en día; pero la verdad sigue igual - todos los que no han recibido a Jesucristo como su Único Salvador por seguro e inconsciente o conscientemente han hecho «pacto con la muerte» (28:15,18).

Gracias a Dios que todavía hay esperanza hoy en día, pues: «El Señor no retarda Su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento» (II de Pedro 3:9). «Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo» (II de Timoteo 2:19).

Pensamiento para hoy:

Cuando parece que no hay esperanza, es porque estamos confiando en la fuerza humana en vez de en las promesas de la fuerza de Dios.

Lectura opcional: Santiago 1

Versículo de la semana para aprender de memoria: Habacuc 3:18