Nehemiah 4

En la lectura de hoy:

La oposición y la injuria contra los obreros; la oración de Nehemías; las armas para los obreros; la corrección del mal; los adversarios y sus artimañas; los muros son reedificados

Nehemías estaba resuelto a reedificar los muros alrededor de Jerusalén, aunque había una fuerte oposición de los samaritanos y aun de los líderes judíos. Él le dio armas a los obreros « . . . con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos» (Nehemías 4:13). Él también dijo: « . . . No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos . . . (nosotros), pues, trabajábamos en la obra; y la mitad de ellos tenían lanzas desde la subida del alba hasta que salían las estrellas» (4:14,20,21; ver Números 14:9; Éxodo 14:13-14). Trabajando unas doce horas al día no les dejó mucho tiempo para hacer algo más. La fe de los israelitas se había fortalecido por haber leído la Palabra de Dios.

Sanbalat otra vez trató de hacer cesar su obra, mandando a decir a Nehemías: « . . . Ven y reunámonos en alguna de las aldeas en el campo de Ono . . . » (Nehemías 6:2), unos 45 kilómetros al noroeste de Jerusalén. Pero Nehemías les contestó: « . . . Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros» (6:3).

Después que Sanbalat trató por cinco veces reunirse con Nehemías, él entonces lo acusó de rebelarse contra el rey de Persia (6:5-7). Cuando esto no trabajó, Sanbalat pagó a un falso profeta para predecir la muerte de Nehemías.

Once veces se registró que Nehemías oraba (1:4-11; 2:4; 4:4,5,9; 5:19; 6:9,14; 13:14,22,29,31). Él animó a los obreros diciéndoles: « . . . El Dios de los cielos, Él nos prosperará . . . porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar. . . . Fue terminado, pues, el muro, el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos días» (2:20; 4:6; 6:15).

Una vez que reconocemos y decimos « . . . porque de Jehová es la batalla» (I de Samuel 17:47), y que Dios es el Único que permite la oposición, entonces es que no nos preocupamos. Al contrario, buscaremos cómo aprender lo que el Señor espera de nosotros para poder llegar a contestar nuestras oraciones. El pueblo de fe, aunque una minoría, siempre buscarán un camino para cumplir la voluntad de Dios, mientras que la mayoría siempre buscará excusas para esperar por un tiempo más oportuno.

Cuando estamos sirviendo al Señor, el mayor problema es no llegar a hacer lo mejor con lo que tenemos. «Me es necesario hacer las obras del que Me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar» (Juan 9:4).

Pensamiento para hoy:

Un creyente que no ora debilita su eficacia.

Lectura opcional:

II de Corintios 9

Versículo de la semana para aprender de memoria: Salmos 1:1-2