Lea John 17

En la lectura de hoy:

La oración de intercesión de Jesús; la traición y el arresto; Pedro niega al Señor; Jesús ante el sumo sacerdote; Jesús es condenado; sueltan a Barrabás

Después de la cena de la Pascua, Jesús empezó a orar: «Padre, la hora ha llegado; glorifica (honra) a Tu Hijo . . . Yo Te he glorificado (honrado) en la tierra . . . He manifestado (dado a saber) Tu nombre a los hombres que del mundo Me diste . . . y han guardado Tu Palabra» (Juan 17:1,4-6). Todos los verdaderos creyentes deben unirse para glorificar al «Padre» y a Cristo nuestro Señor, y para cumplir con Su Palabra.

Jesús continuó orando por todos los que iban a creer en Él «para que todos sean uno; como Tú, oh Padre, en Mí, y Yo en Ti» (17:20-22). Jesús y los once discípulos entonces fueron al Monte de los Olivos. Jesús sabía que Judas pronto llegaría con los líderes religiosos los cuales guiarían al tumulto hostil y a los soldados romanos hasta el punto de crucificarle. Sólo unos minutos después todos los seguidores de Jesús dejándole, huyeron.

Satanás es «el acusador de nuestros hermanos» (Apocalipsis 12:10); pero es un gran consuelo saber que Jesús puede ver mucho más en Sus seguidores que nosotros podemos ver en nosotros mismos o en otros. Jesús sabía que Sus discípulos le iban a dejar, pero Jesús los amaba tanto que los perdonó.

La diferencia entre los más débiles de los discípulos de Jesús y una persona mundana, que no está salva es revelada en la oración de Jesús a Su Padre en el cielo: «porque las Palabras que Me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de Ti, y han creído que Tú Me enviaste» (Juan 17:8). Notemos el orden: «las Palabras que Me diste, les he dado; y ellos las recibieron». Esto nos muestra «que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios» (Romanos 10:17). La fe y el discernimiento espiritual nos son dotados al leer y meditar en la Palabra de Dios diariamente. El salmista registró: «Buen entendimiento tienen todos los que practican Sus mandamientos» (Salmo 111:10).

Jesús también le oró al Padre Celestial, diciendo: «Padre Santo, a los que Me has dado, guárdalos en Tu nombre» (Juan 17:11). Es una buena consolación saber que Su oración incluye a todos nosotros cuando Él oró: «Yo les he dado Tu Palabra . . . No son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo. Santifícalos (santos para el servicio de Dios) en Tu verdad; Tu Palabra es verdad. . . .Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en Mí por la palabra de ellos» (Juan 17:14,16-20).

Pensamiento para hoy:

Recibimos el gozo del Señor mientras que compartimos Su amor.

Versículo de la semana para aprender de memoria: Tito 3:3