Nehemiah 9

En la lectura de hoy:

El ayuno y la confesión por los pecados; la lectura de la ley; la confesión de la bondad de Dios; el nuevo pacto para cumplir con la Ley

Esdras se destaca como un hombre piadoso porque conocía bien las Escrituras. Esdras no solamente les guio en la lectura de la Ley, pero muchos de los levitas « . . . hacían entender al pueblo la Ley . . . y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura» (Nehemías 8:7-8). El enseñar la Palabra de Dios era tan importante que se menciona siete veces en un capítulo (8:2,3,7,8,9,12,13). Esto nos hace ver lo importante que es leer toda la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis.

Los israelitas fueron enseñados el verdadero significado de la fiesta solemne de los Tabernáculos, también llamada la fiesta de Tiendas o Sukkoth. Durante esta fiesta de Sukkoth ellos celebraban en el otoño la (segunda) cosecha, y esto conmemoraba los 40 años que sus antecesores moraron en «tabernáculos» (tiendas) en el desierto (Levítico 23:42-43). En el día veinticuatro del mes de Tishri (septiembre/octubre), « . . . se reunieron los hijos de Israel en ayuno» (Nehemías 9:1). La fiesta de los Tabernáculos se había observado tal y como fue requerido bajo la Ley, pero el Espíritu Santo empezó a moverse entre el pueblo después de la lectura de las Escrituras, así que « . . . estando en pie, confesaron sus pecados . . . leyeron el libro de la Ley de Jehová su Dios la cuarta parte del día, y la cuarta parte confesaron sus pecados y adoraron a Jehová su Dios» (9:2-3). Los levitas fueron movidos en decirle al pueblo: « . . . Levantaos, bendecid a Jehová vuestro Dios desde la eternidad hasta la eternidad; y bendígase el nombre Tuyo, glorioso y alto sobre toda bendición y alabanza» (9:5).

Los sacerdotes revelaron cómo Dios les rescató y dijeron: « . . . por Tus muchas misericordias . . . enviaste Tu buen Espíritu para enseñarles . . . de ninguna cosa tuvieron necesidad» (9:19-21). Este es el mismo Espíritu Santo que guía a todos los creyentes hoy en día, tal y como Jesucristo prometió: «Y cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado . . . (Pero) cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad» (Juan 16:8,13). El Espíritu Santo también busca cómo guiar a todos los creyentes a practicar la ocupación o la posición que Dios ha escogido para nosotros, y así servir al Señor más eficazmente y prepararnos para nuestra herencia eterna. Sólo el Espíritu Santo puede iluminar nuestras mentes, impartir la convicción por nuestros pecados, y darnos el poder para vivir una vida (santa) santificada (I de Corintios 2:16; 6:11).

El apóstol le oró a Dios: « . . . para que os dé, conforme a las riquezas de Su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por Su Espíritu» (Efesios 3:16).

Pensamiento para hoy:

Si vivimos por fe, no necesitamos temer.

Lectura opcional:

II de Corintios 11

Versículo de la semana para aprender de memoria: Salmos 1:1-2