Ezekiel 29

En la lectura de hoy:

La derrota de Egipto por Babilonia es predicha; la caída de Asiria — el aviso para Egipto; la lamentación (gran dolor) sobre la caída de Egipto

La profecía sobre Egipto vino a Ezequiel como un año después que Jerusalén había empezado a ser sitiada. Él predijo el fin de los faraones como gobernadores, y el fin de Egipto como una gran nación, Dios le dijo: «Hijo de hombre, pon tu rostro contra Faraón rey de Egipto, y profetiza contra él y contra todo Egipto. . . . (Por) cuanto fueron báculo de caña a la casa de Israel. . . . He aquí que Yo traigo contra ti espada, y cortaré de ti hombres y bestias. Y la tierra de Egipto será asolada y desierta . . . por cuarenta años» (Ezequiel 29:2-11).

Egipto ya no sería una nación poderosa en el mundo. Pero no iba a ser destruida completamente, como lo sería Babilonia. Ezequiel también predijo: «Porque así ha dicho Jehová el Señor: Al fin de cuarenta años recogeré a Egipto . . . y volveré a traer los cautivos de Egipto . . . y allí serán un reino despreciable. En comparación con los otros reinos será humilde; nunca más se alzará sobre las naciones; porque Yo los disminuiré, para que no vuelvan a tener dominio sobre las naciones» (29:13-15). Por los siglos Egipto se ha quedado como una nación pobre. Se ha mantenido como un testimonio de la autoridad suprema de Dios.

Durante el tiempo del Éxodo, las diez plagas forzaron a los egipcios a reconocer que sus propios dioses no tenían poder alguno contra el Único Dios Verdadero. Esto debería haber llevado a Egipto, y particularmente a Israel, a rechazar a sus ídolos y venir a adorar el Único Dios Verdadero de la creación.

El juicio de Dios sobre Israel, Judá, Tiro, Sidón, Egipto, y muchas otras naciones del mundo ha sido con el propósito de que reconozcan esto: «y sabrán que Yo soy Jehová» (29:9). Esta frase se menciona 66 veces en este libro solo, con el propósito de mostrar la exactitud absoluta y la importancia de la Palabra de Dios y Su soberanía sobre Su creación.

El tiempo futuro de redención y de restauración fue también predicho: «En aquel tiempo haré retoñar el poder (el cuerno) de la casa de Israel» (29:21; Salmo 92:10). El cuerno es un símbolo de poder y fuerza (I de Samuel 2:10). Tal y como fue profetizado, el pueblo de Dios, judíos y gentiles, tienen un destino futuro de gloria junto con Jesús de Nazaret como su Mesías — Rey de reyes.

«(Para) que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre» (Filipenses 2:10-11).

Pensamiento para hoy:

El orgullo le roba al Señor de Su gloria, pero el Señor dota Su gloria al humilde.

Lectura opcional: Apocalipsis 14

Versículo de la semana para aprender de memoria: Santiago 1:4