Mateo 16.21-23

Los creyentes están llamados a ser compasivos (Col 3.12), pero debemos mostrar discernimiento cuando practicamos la bondad. A veces, al entrar en la vida de otra persona estorbamos a Dios. Yo aprendí esta lección a base de errores.

En el pasado intervine cuando el señor estaba tratando de llamar a alguien a una vida de dependencia espiritual; ofrecí consuelo cuando nuestro Padre celestial intentaba que un creyente afligido buscara su consuelo; y saqué a una persona de su problema antes de que ésta aprendiera la lección de Dios, por lo que poco después acabó en la misma situación. Hoy día, he aprendido que es mejor orar antes de actuar de acuerdo con mis sentimientos de simpatía. Pedro, también, dejó una vez que sus sentimientos ofuscaran su discernimiento. El tratar de interferir en el plan divino de Jesucristo fue una experiencia que probablemente nunca olvidó. Aunque Pedro sabía exactamente quién era Jesús —el Mesías, y el Hijo del Dios vivo (Mt 16.16)—, tenía también conceptos erróneos judaicos sobre la misión del Mesías. Muchos israelitas esperaban un rey que acabara con el dominio romano.

Por tanto, Pedro se negó a aceptar los anuncios de Jesús acerca del juicio, el maltrato y la muerte que le esperaban. Al tratar de convencer al señor de quebrantar la voluntad de Dios, Pedro fue reprendido por el señor Jesucristo. La prioridad del señor era liberar los corazones —en vez de los cuerpos— de la tiranía del pecado. La percepción equivocada de Pedro lo llevó a una flagrante rebelión. No cometa usted ese error. Busque la voluntad de Dios antes de ofrecer ayuda compasiva, para no estorbar su plan. Busque la voluntad de Dios antes de ofrecer ayuda compasiva, para no estorbar su plan. 

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