Marzo 3

Los momentos que nos sostienen

Psalms 145:1-5

Cuando su vida se desmorona, ¿qué hace usted? Todos enfrentamos circunstancias que desafían nuestra paz, y algunas de estas situaciones son muy dolorosas y prolongadas. A menos que se tenga un enfoque bien dirigido, la alegría se marchita y la esperanza parece irrealizable.

El rey David experimentó adversidades extremas, entre ellas el profundo dolor de perder un hijo y a su mejor amigo. Y el rey Saúl, por razones egoístas, lo persiguió para quitarle la vida. Más tarde, su propio hijo encabezó una rebelión contra él. A pesar de ser pruebas tan dramáticas, no fueron sino cuatro de las muchas dificultades que soportó. Pero aun en tiempos de profundo sufrimiento, David hallaba paz y esperanza en Dios.

¿Cómo se sostenía su alma cuando otros, en situaciones parecidas, se habrían ahogado en la desesperación? David sabía cómo meditar. Concentraba su mente y su espíritu en Dios —en su carácter, sus cosas, su voluntad— para conocer mejor al Señor y obedecerle.

Debemos seguir el ejemplo de David. Nuestro rol en las dificultades es poner los ojos en nuestro Padre celestial y meditar en su Palabra. Los salmos son testimonio de la profundidad y la pasión con que el pastor y futuro rey se deleitaba en Dios. Al reflexionar con frecuencia en los atributos y las cosas del Señor, encontraba consuelo en medio de la agitación.

¿Qué asuntos consumen sus pensamientos durante el día? ¿Aparta tiempo para pensar solo en el Señor? Quizás pueda recordarse a sí mismo el revivir su atención en su Creador; una manera de hacerlo es leer algunos de los salmos y observar cómo se concentra nuevamente el autor de ellos en el Dios todopoderoso. 

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