Febrero 14

La aceptación del regalo de amor de Dios

1 John 4:7-12

Muchas personas simplemente no pueden creer que Dios las ama. Otras sí creen que Él las ama, pero solo cuando lo agradan de alguna manera. ¿Por qué es tan difícil para nosotros aceptar su amor incondicional?

Una razón es porque nos resulta difícil amar a los demás sin condiciones. Podemos decir las palabras “te amo” al cónyuge, a nuestros hijos, amigos, compañeros de trabajo o hermanos en la fe, pero con demasiada frecuencia calculando mentalmente si han estado o no a la altura de nuestras normas. A veces nos excusamos de amar a ciertas personas porque su conducta nos molesta o irrita. El hecho de que nosotros pongamos restricciones, o brindemos nuestro favor, nos lleva a suponer, erróneamente, que el Señor hace lo mismo.

Otra razón es la baja autoestima. Al sentirnos indignos, nos negamos a aceptar el amor de Dios. ¿Sabe una cosa? Ninguno de nosotros es digno de la bondad y la misericordia del Padre celestial; por tanto, puede deshacerse ya de esa excusa de una vez por todas. No venimos a Él debido a nuestra valía, sino en su gracia, y nuestra posición está segura en Cristo. Considerarse “por debajo de su gracia”, es pisotear su amoroso y generoso regalo. Dios dispuso una asombrosa manera para que nos reconciliáramos con Él, y su mayor deseo es relacionarse con cada uno de nosotros.

Si usted no se siente amado, o si tiene problemas para aceptarse a sí mismo, pídale al Espíritu Santo que le muestre la verdad del amor que el Padre celestial siente por usted. Él puede hacer que esa verdad penetre profundamente su corazón y le ayude a ver el verdadero valor que usted tiene. 

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