Junio 26

El poder interior

EFESIOS 3.14-21

Bertha Smith, una misionera sirviendo en la China, me dijo una vez unas de las palabras más desalentadoras que jamás había escuchado: “Charles, quiero decirte que no podrás serás mejor de lo fuiste, de lo que eres ahora, y de lo que podrás ser”.

Yo había crecido creyendo una mentira: que los creyentes debían de fatigarse tratando de hacer lo bueno todo el tiempo. Por fortuna, Bertha no había terminado. “Dios nunca tuvo la intención de que fueras mejor, porque tú no puedes hacer mejor tu carne”, dijo. “Pero el Espíritu Santo, que vive en ti, te permitirá serlo”.

Ella tenía razón. Mi carne no ha cambiado una pizca. Pero el Espíritu Santo libera su poder sobrenatural en mi vida, y me encuentro más allá de lo que es inherente a la naturaleza del hombre. Y es por esa razón que Él habita en cada seguidor de Dios.

Aunque las obras del Espíritu Santo son muchas, cuatro de ellas son básicas para la vida de fe; 1) El Espíritu ilumina la mente para que los creyentes comprendan las cosas de Dios. 2) Dinamiza los cuerpos físicos para servir al Señor. 3) Capacita a la voluntad para que seguir hasta el fin haciendo lo correcto. 4) Vivifica las emociones para sentir y expresar el fruto del Espíritu (Gá 5.22, 23).

Bertha Smith me enseñó una verdad importante: la carne es deficiente. Solo el Espíritu Santo que vive en nosotros tiene el poder y la sabiduría para vivir en victoria. Es por eso que Dios nos lo dio a nosotros. Por el Espíritu cosechamos todos los beneficios de una vida recta y consagrada a Cristo.

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