Octubre 6

Oración respondida

JUAN 16.23, 24    

Durante los últimos días de su ministerio terrenal, Cristo habló a los discípulos acerca del poder de hacer peticiones en su nombre, y de la garantía de que Dios responderá esas oraciones.

Ayer vimos que, para orar en el nombre de Cristo, debemos tener una relación correcta con Dios por medio de la fe en el Señor Jesús. Gracias al Hijo, tenemos acceso al Padre, el derecho de acercarnos a Él con confianza, y la autoridad para presentarle nuestras peticiones.

Al utilizar las palabras en el nombre de Jesúsen la oración, nos comprometemos también a buscar la voluntad de Dios. Cristo se retiraba a menudo de las multitudes para poder comunicarse con su Padre y obedecerle (Jn 5.19). Asimismo, Dios tiene un plan para cada uno de nosotros, que Él revela por medio de su Palabra. Cuando sabemos lo que dice la Biblia, podemos moldear nuestras oraciones de acuerdo con su verdad. Además, Dios también nos ha dado el Espíritu Santo para guiarnos en el entendimiento de la Biblia (Jn 16.13).

 Por último, nuestras peticiones deben reflejar nuestra dependencia de Dios. En nuestra autosuficiencia, tendemos a no hablar con el Señor acerca de las cosas que pensamos que podemos manejar. Pero la enseñanza es que busquemos su guía en todo (Fil 4.6) y reconozcamos nuestra necesidad de Él.

Nuestras peticiones no tienen que ser complicadas, ni nuestras palabras necesitan ser elocuentes. Lo que importa es que oremos en el nombre de Jesús, y que lo que pidamos esté de acuerdo con su voluntad. Entonces su poder se pondrá en acción, y podremos estar seguros de la respuesta a la oración.

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