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Susurros Nocturnos - 9 de Diciembre, 2016

  • 2016 Dec 09
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Dec 9 Manantiales de mermelada de fresa

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2 Reyes 4:1  

La viuda de un miembro de la comunidad de los profetas le suplicó a Eliseo: Mi esposo, tu servidor, ha muerto, y tú sabes que él era fiel al SEÑOR. Ahora el hombre con quien estamos endeudados ha venido para llevarse a mis dos hijos como esclavos.

Manantiales de mermelada de fresa

Aquí tenemos un hombre que una vez fue un profeta trabajador, maravilloso y honorable. Sin embargo, ustedes tal vez quieran examinar esta situación un poco más. Veámosla ahora: Este hombre era un siervo de Dios, un profeta, hombre de Dios quien no obstante, era extremadamente pobre. Más que eso, parecería que él vivía su llamado en una deuda agobiante. Muchos Pastores británicos y especialmente los Evangelistas, hacen exactamente lo mismo.

Como alguien que ‘teme al Señor’, podemos asumir que este profeta, bajo ningún concepto sostenía un estilo de vida despilfarrador. Sin embargo las Escrituras nos presentan a un hombre obediente que, con todo y eso, vivió una vida de escasez financiera y subsecuentemente murió con deudas, dejándole ‘nada’ a su mujer como herencia, excepto la venidera esclavitud de sus dos hijos que, dicho sea de paso, eran su única fuente de ingreso en los años de su vejez. ¡Qué caos!

Puede que el Rey David nunca haya visto al honesto mendigando por el pan, pero aquí hay una familia honesta caída en el abismo de los desastres y desplomándose hacia una colisión de las más horrendas, ¡mendigando pan! ¡Qué tremendo... se están vendiendo a sí mismos! Es interesante notar que las notas marginales en la Biblia de Ginebra sobre este versículo dicen que él “no cayó en deuda por negligencia o excesos, sino por la mano del Señor”. Ahora, allí hay un pensamiento interesante. Quizá lo que dijo Jesús sobre el hombre que nació ciego, quien por esa razón estaba incapacitado para ver en este mundo y para funcionar en este mundo, ¡sea también verdad sobre este hombre y su familia: “Ni el pecó, ni sus padres, sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida.” Juan 9:3!

A principios del siglo XXI la deuda nacional del Gobierno Británico asciende ¡a cientos de billones! La deuda personal británica ha sobrepasado la barrera del trillón y continúa subiendo. Cruzando el charco, la situación es un poco mejor porque la deuda nacional de la población de los EE.UU. sólo pasa de varios billones de dólares ¡por día! Es obvio que la vasta mayoría de las personas están hasta cierto punto en crisis financiera, incluso toda la economía global. ¡Impresionante!

¡La respuesta al problema de la deuda aquí, en 2ª Reyes 4, fue un milagro! ¡Tan milagroso como si descubrieras manantiales de mermelada de fresa en Devon y minas de crema batida en Cornwall! ¡Es un milagro tan fantástico como eso! Porque a la viuda del profeta se le dijo que tomara su única posesión, un frasco de aceite, y que recogiera luego cada uno de los frascos vacíos de sus vecinos, que entrara en su casa, cerrara las puertas y comenzara a llenarlos de aceite y así lo hizo, y vertió y vertió y vertió aceite en ellos, hasta que ya no pudo verter más.

¡Todos los Cristianos en necesidad deberían hacer lo mismo! Sí, nosotros también ¡deberíamos ponernos de rodillas y orar por un milagro, inclusive ir en la búsqueda de poderosos Eliseos llevando nada más que un gran frasco vacío y un poco de esperanza! ¿No deberíamos hacer eso?

Bueno, ciertamente deberíamos esperar y orar por un milagro. Claramente, Dios nos está mostrando aquí que no está más allá de Él actuar en tal manera. ¡Él lo ha hecho antes y lo puede volver a hacer! y todo el pueblo de Dios dirá: amén y amén. Sin embargo, seamos honestos, no suele suceder así con frecuencia. De hecho, en lo que va de mi vida hasta ahora, no he visto ningún milagro de este tipo, en ninguna parte. ¿Por qué Señor? En otras palabras, hay cientos de miles de justos en necesidad de un milagro como esos. ¿Por qué no podemos tener algo valioso y consumible, auto-recargable que llene cada frasco vacío que podamos encontrar? Sí, destruiría la economía, pero Señor ¡ya está destruida! Muchos Cristianos ya están igualmente destruidos, pues a pesar de cualquier crisis global, ‘deuda’ es aún una mala palabra entre nosotros y sigue trayendo caos y confusión a las vidas de los Cristianos; sí, aún rompe corazones y familias. Entonces ¿qué es lo que podemos hacer Señor? ¿Qué es lo que podemos hacer?

Bueno, al igual que esta mujer viuda, podemos llamar al Hombre. Sólo Jesús puede sacarnos de nuestras situaciones desesperadas. Naciones e individuos deben ponerse de rodillas y clamar a Jesús por ayuda. Este es el primer paso, es el paso vital; llamen al Hombre. Cuando hagan esto, con gracia y compasión, sí, ¡eso es, con gracia! Jesús los mirará y, si me permiten decirlo, aun aunque hayan sido como el hijo pródigo, despilfarrador en todos sus asuntos financieros, aun así, ¡con gracia y compasión Él los mirará y los ayudará! Él luego nos hablará sobre nuestros bienes, aunque sean tan pobres, aunque casi ya no haya, Él nos hablará de ellos pues hasta los más pobres entre nosotros tienen frascos de arcilla, y en esos frascos hay sueños, en esos frascos hay deseos, en esos frascos hay talentos, en esos frascos hay dones y habilidades... ¡sí, en esos frascos hay posibilidades! Así es que déjenme preguntarles hoy, en el nombre de Jesús, ¿qué hay en tu frasco de arcilla, querido amigo?

Si leen el resto del pasaje de 2ª Reyes 4 notarán que una vez que el frasco de aceite fue utilizado, luego se volvió, milagrosamente, capaz de atraer bienes. ¡Se llenaron a toda su capacidad, pero jamás se acabó el aceite! El producto final entonces fue mucho más que la mermelada de hoy, ¡fue un fin de la deuda y una provisión de “más que suficiente” para toda la familia, para vivir por el resto de sus días! ¡Era tanto mermelada para hoy, como mermelada para mañana!

¡Pidámosle a Jesús que utilice completamente nuestros bienes dentro de Su segura e inmensa economía!

Reflexiona: “Confía en el SEÑOR de todo corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.” Proverbios 3:5-6

Ora: Señor, baña nuestros pasos con crema y derrama para todos nosotros ríos de aceite, para que todas nuestras deudas sean sosegadas y todas nuestras familias provistas. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén. Job 29:6

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