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El Camino Bíblico - 8 de Abril

  • 2020 Apr 08

 1 Samuel 22

En la lectura de hoy:

David escapa; Saúl mata a los sacerdotes de Nob; David protege a los israelitas en Keila; David no le da muerte a Saúl

Después de los numerosos intentos por Saúl para matar a David (I de Samuel 18:11,21-25; 19:1,10,11,15,20-22; 20:24-31; 23:11-15; 24:2; 26:2), «a Nob, ciudad de los sacerdotes, hirió a filo de espada; así a hombres como a mujeres, niños hasta los de pecho, bueyes, asnos y ovejas, todo lo hirió a filo de espada» (22:19). Nob estaba al noreste de Jerusalén, donde los utensilios sagrados se mantenían desde que Silo había sido destruido. El sacerdote Ahimelec le había dado a David comida y también le dio la espada de Goliat el filisteo. Esto llegó a los oídos de Saúl, que estaba en Gabaa, por Doeg, un siervo edomita. En otro ataque de ira, « . . . el rey envió por el sacerdote Ahimelec hijo de Ahitob, y por toda la casa de su padre, los sacerdotes que estaban en Nob; y todos vinieron al rey» (22:11). Entonces Saúl acusó a Ahimelec de conspiración. «Entonces Ahimelec respondió al rey, y dijo: ¿Y quién entre todos tus siervos es tan fiel como David, yerno también del rey, que sirve a tus órdenes y es ilustre en tu casa?» (22:14).

Ciego por su celo y odio, Saúl ordenó la muerte de todos los sacerdotes y sus familias. «Entonces dijo el rey a la gente de su guardia que estaba alrededor de él: Volveos y matad a los sacerdotes de Jehová; porque también la mano de ellos está con David, pues sabiendo ellos que huía, no me lo descubrieron. Pero los siervos del rey no quisieron extender sus manos para matar a los sacerdotes de Jehová» (22:17). Sin duda, « . . . Doeg el edomita . . . mató en aquel día a ochenta y cinco varones que vestían efod de lino. Y a Nob, ciudad de los sacerdotes, hirió a filo de espada . . . Pero uno de los hijos de Ahimelec hijo de Ahitob, que se llamaba Abiatar, escapó, y huyó tras David» (22:18-20).

Hay veces en la vida de muchos creyentes cuando todo parece desesperado, y así fue para David cuando estuvo escondido durante todos esos años. En verdad, todos experimentamos días cuando necesitamos ser animados sobre situaciones en nuestras vidas, nuestros talentos y dones, en nuestros trabajos, con nuestros hijos, y aun en nuestra relación con el Señor.

Esto fue verdadero en la vida de David, quien recibió la dirección espiritual y la consolación de Abiatar y de los profetas como Gad (22:5). Todos nosotros tenemos la mayor confianza y consolación en saber que: «El Ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende» (Salmo 34:7).

Pensamiento para hoy:

El amor para con nuestros enemigos quiere decir que compartimos el amor de Dios con los que más lo necesitan.

Lectura opcional: Hechos 9

Versículo de la semana para aprender de memoria: Juan 11:25




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